19 DE FEBRERO · PERDONADO PARA PERDONAR

Ayer vimos el poder que tiene el perdón y el propósito que este tiene, hoy podremos ver que cuando Jesús expresó “…Porque si perdonáis a los hombres sus ofensa, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” Nos permitió ver que hay dos tipos de perdón el que recibimos de parte de Dios y el que nosotros damos a quienes nos hieren u ofenden

La Cruz de Cristo tiene dos palos: uno vertical y otro horizontal. El palo vertical habla del perdón que Dios da al hombre, y Jesús murió con los brazos abiertos, diciendo a la humanidad que Sus brazos estaban abiertos para ofrecer el perdón. El palo horizontal habla del perdón que el hombre debe transmitir a su prójimo. Pero ¿a quiénes tiene que transmitir perdón? A todos aquellos que lo han ofendido; y los que más heridas han causado en el corazón del ser humano son las personas que están más cerca a él. Seguramente usted no está resentido con el vendedor de un establecimiento comercial, ni con el gerente de alguna empresa, sino con aquellos que viven bajo su mismo techo, y a esas personas son las que debe trasmitirles el perdón.

Algunos cierran su corazón y dicen que no pueden perdonar a quienes les hicieron un gran daño y prefieren seguir castigándolos con el látigo de la indiferencia. Eso no hace sufrir a los otros, porque el damnificado es la persona que tiene el resentimiento. Cuando alguien otorga perdón, la primera persona que se libera es ella misma porque, antes que el perdón llegue a los demás, primero toca su vida y rompe las cadenas del resentimiento.

El perdón trae reconciliación, armonía, paz y comunión. Pero el cerrar el corazón y no perdonar, trae amargura, discordia, odios y guerras. Hay una bendición especial cuando se experimenta el perdón. Cuando recibimos el perdón de Dios, Él rompe nuestras cadenas, trae la dicha, la felicidad y la alegría a nuestras vidas. Por eso el salmista dice que es feliz, dichoso, alegre el hombre que ha recibido el perdón de Dios. Cuando alguien recibe el perdón de Dios, le es fácil transmitir perdón. Sin embargo a otras personas se les dificulta.

Muchas veces las personas no pueden aceptar el perdón de Dios porque les cuesta perdonar a quienes los han herido y no logran concebir que Dios pueda perdonar sus ofensas o faltas, cuando hemos recibido el perdón de Dios entendemos lo que Jesús dijo acerca de la mujer del perfume de Alabastro “Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.” esto está en Lucas 7:47. Esto nos lleva a entender que el perdón es una muestra de amor.