16 DE AGOSTO · ORACIÓN QUE PROTEGE

El profeta Ezequiel tuvo la visión de un ángel con un tintero, el cual debía marcar la frente de las personas que gemían por el pueblo. Dios hace diferencia entre el justo y el impío; por lo general, aquellos con un corazón correcto gimen en recámaras privadas para que Dios extienda Su misericordia y no visite la tierra con juicios. Sé que la oración tiene poder y, si logramos mover Su mano a través de la intercesión, podremos detener los juicios de Dios, que pueden venir por causa de la rebelión del ser humano contra Dios; y veremos el milagro de la redención en nuestras ciudades.

El Señor Jesús enseñó en Lucas 11:21,22) “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.” Salomón al respecto escribió: “Una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre.” (Eclesiastés. 9:14,15).

Ese gran rey es el prototipo del principado espiritual de Maldad que opera en los aires ya sea de una ciudad o de una nación y su misión es destruirlo todo. Pero ese hombre pobre, es el único que sabe cómo hacer la guerra espiritual, y de esta manera con la sabiduría divina y la autoridad espiritual que Dios le ha dado, lo enfrenta y hace que éste desvié su ruta y no toque la ciudad o la nación.

En el momento de mayor crisis en nuestra nación (Colombia) Dios puso en nuestros corazones llevar a toda la iglesia a la intercesión, convocamos a todos los miembros de nuestra comunidad a tres días de ayuno en el templo, intercediendo por la redención de nuestra nación. Esto mismo hicimos siete veces al año durante cinco años seguidos. Fue después de esto que empezamos a ver un cambio en la atmósfera política, donde Dios levantó gobernantes con criterio de justicia que lograron dar un viraje total en todos los aspectos de la política interna de la nación.

La intercesión es como entrar al campo de batalla donde nos enfrentamos a poderes demoniacos, pero sabemos que Dios nos dio armas espirituales muy poderosas para poder derrotar cualquier sutileza del adversario.