12 DE DICIEMBRE · OFRENDA DE SANGRE

Diez mil millones de personas contemplaron el rescate. El 13 de octubre de 2010 a las 10pm (GMT), José Henríquez González emergió de una profundidad de 2 300 pies (700 metros) después de estar atrapado durante 69 días tras el colapso de la mina San José en el norte de Chile.

Primeramente se pensó que nadie había sobrevivido al hundimiento, y que los 33 atrapados se morirían de hambre antes de ser encontrados.

Muchos de ellos eran ateos, agnósticos, no creyentes o medio creyentes. José Henríquez González fue apodado como el «evangelista» porque durante el encierro llevó a muchos a la fe en Jesucristo. Formó y lideró un grupo de oración; con 39 Biblias enviadas por amigos, dirigía devocionales dos veces al día.

Dieron testimonio de la presencia de una persona más, la número 34. Jimmy Sánchez, el minero de 19 años dijo: «Aquí estamos, de hecho, 34, porque Dios nunca nos ha abandonado aquí abajo». Jesús estaba ahí con ellos. Cuando emergieron de la mina, los hombres rescatados vestían todos con camisetas similares, que tenían estampada la frase «gracias Señor» y en la parte trasera decían: «A Él la gloria y el honor».

Tuve el privilegio de entrevistar a José Henríquez en HTB. «El verdadero héroe es Jesucristo» — declaró— «él es el único héroe que debiéramos mencionar. Aparte de lo que el hombre pueda haber hecho tanto dentro como fuera de la mina, él es quien merece el honor y la gloria». El poder de la oración transformadora.