13 DE JUNIO · OFRENDA DE SACRIFICIO

Dios no pide cualquier sacrificio sino el mejor. Que su entrega sea completa. Ríndase como nunca antes, entréguele hasta el más íntimo pensamiento, ofréndele la totalidad de su vida. Renuncie hoy a sus planes, sus deseos y sus proyectos para hacer sólo la voluntad de Dios. Ese es un sacrificio excelente. Es decir, que así como Jesús lo dio todo por su salvación, usted debe darle toda su vida a Él en gratitud por su redención. El destino del ser humano, depende de la manera como este se relacione con Dios a través de la ofrenda.

Caín y Abel habían recibido la misma educación, disfrutaban de un nivel de vida muy cómodo; pero lo que los llego a diferenciar, fue la manera como ellos se relacionaron con Dios. La ofrenda era la expresión del concepto que ellos tenían de Dios. La ofrenda de Caín fue carente de brillo; fue débil, simple, improvisada y mezquina. Mientras que la ofrenda de Abel, tenia brillo, fue abundante, esforzada y muy significativa por el sacrificio.

Dios se agradó de Abel porque al igual que el niño que se sabe desprender de lo que ama, voluntariamente ofrendó a Dios. Mientras que Caín hizo lo del niño que se aferra a lo que más quiere, dando de lo que no le interesaba. Por eso, Dios no recibió con agrado la ofrenda de Caín, sino que la rechazó.

MÁS EXCELENTE

Abel no sólo dio una buena ofrenda, sino que buscó cuál sería la mejor, porque entendió que lo mejor era lo que debería dar a Dios. Una ofrenda excelente, por lo general tiene un costo. Entre mejor sea la ofrenda, mayor será el costo. El hombre que desea obsequiarle una hermosa joya a su mujer, debe pagar un precio por ella. El hombre que quiere darle lo mejor a Dios, debe estar dispuesto a pagar un precio.

El Señor dijo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30). Una buena ofrenda es un mensaje de amor donde combinamos nuestra parte espiritual, emocional y física en un solo detalle y cuando damos algo a Dios, no lo hacemos esperando recibir algo a cambio, sino que le estamos dando a Él nuestra adoración.

SACRIFICIO

Abel entendió que la ofrenda correcta implicaba sacrificio, aunque él hubiese preferido darse a sí mismo a Dios, buscó un sustituto y escogió lo mejor del rebaño para que representara su entrega total ante Dios. Cuando damos lo mejor de nosotros a Dios, le estamos retribuyendo de alguna forma la ofrenda de salvación que Él nos dio.