31 DE MAYO · OBEDECIENDO AL LLAMADO DEL SEÑOR

Alguna ves se ha detenido a pensar: ¿Qué hubiese sucedido si Jesús no hubiese formado su equipo de doce discípulos? Fuera de ellos quien podría habernos dado a conocer lo que Jesús hizo por nosotros? Creo que no debemos ser egoístas, si fuimos salvos gracias a que alguien nos hablo de Jesús, debemos poner de nuestra parte para ayudar a otros a que experimenten también lo que nosotros ya vivimos. Recordemos que en el equipo de Jesús hubo uno de sus discípulos que tenia un corazón malo y fue presa fácil del adversario. Pero por otro lado el Señor se le reveló a Pablo y su encuentro fue tan sobrenatural, que llegó a convertirse en uno de los apóstoles mas influyentes de su época y que sus enseñanzas han perdurado a través de los tiempos.

Aunque todos los apóstoles se esforzaron por llevar a cabo el mandato del Señor, no obstante, el apóstol Pablo fue quien más énfasis hizo en cumplir con su misión: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19), Pablo gimió en el lugar secreto de la oración para que el fruto que había conquistado en la ciudad de Galacia no se perdiera.

Pablo, retomando una de las enseñanzas del profeta Isaías, dijo: “Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido” (Gálatas 4:27). El tiempo que estamos viviendo es el más propicio para poder establecer la obra de Dios y presentar el mayor fruto de almas que jamás la Iglesia de Cristo haya conocido. Pero todo esto será posible si contamos con su apoyo, porque la mies es mucha mas los obreros son pocos.

En el capitulo 17 del evangelio de Juan el Señor Jesús hace un balance de su ministerio ante el Padre y le dice:

“Les he manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste; y han guardado tu palabra” (Juan 17:6). Jesús fue muy diligente en enseñarle a su discípulos quien es el Padre; y además fueron fieles en obedecer la palabra.

“Porque las palabras que me diste, les he dado, y ellos las recibieron y han conocido que verdaderamente salí de ti, y han creído que tú me enviaste.” (Juan 17:8). El discipulado de formación se desarrolla en las células. Aunque los discípulos se unieron al principio a Jesús solo por fe, luego el Señor les corre el velo y recibieron la revelación de quien era su maestro.