23 DE FEBRERO · NUESTRO ANDAR CRISTIANO

He tenido el privilegio de conocer muchas personas con llamados poderosos y lo que más me impresiona de todo es ver como muchos de sus comienzos no fueron lo que uno esperaría. Michelle Morales es una de estas personas. Ella hace parte del equipo de jóvenes de Bogotá. Es una líder extraordinaria, pero no siempre fue así. Su comienzo no fue color de rosas. Los padres de Michelle habían vivido en la calle como indigentes durante tres años, siendo fuertemente influenciados por la drogadicción, iban de ciudad en ciudad vendiendo sus artesanías para sobrevivir. En uno de esos viajes, cuando se encontraban en la ciudad de Cartagena, ¡Sorpresa!, Michelle nació. Puedo decir que la vida de Michelle es un milagro.

Al nacer, el diagnóstico de los doctores no era nada favorable, solo le dieron unas pocas horas de vida. Por causa de la drogadicción de sus padres, Michelle desarrolló una enfermedad llamada epilepsia, que los doctores decían que era incurable. En medio de todo, es increíble ver como Dios uso su nacimiento para que algo cambiara en el corazón de sus padres. Decidieron regresar a Bogotá para poner sus vidas en orden y fue allí donde alguien les hablo de Jesús.

Todo lo que sucedió después de su nacimiento fue parte del plan perfecto de Dios, que no solo incluía la salvación para sus padres y para ella, sino que también para miles que han conocido a Jesús gracias al ministerio que Dios les ha confiado.