7 DE MARZO · JESÚS NUESTRA ÚNICA ESPERANZA

Vivimos en la era de los perfumes. Los tenemos de todas las formas y fragancias. Perfumerías en la lucha contra los olores desagradables.

Nuestro olfato que es una bendición de Dios para todos nos proporciona las impresiones de los olores fétidos y ofensivos o de olores agradables, como los de las flores, frutas, bálsamos, y resina o fragancias artificiales. Los especialistas son capaces de distinguir entre 19 fragancias básicas; y entre los perfumes, los de unas pocas flores que son la base de todos los perfumes: La rosa, el jazmín, la violeta y heliotropo, de los cuales el mas estimado y caro es el jazmín. Todos los perfumes naturales se obtienen de pétalos de flores, prensados entre laminas de cristal untadas de aceite, que después es destilado, fijado con ámbar de ballena y suelto en alcohol.

Olemos porque los cuerpos odoríferos desprenden partículas que llegan a nuestras glándulas. Recuerde como las medicinas desagradables no tiene sabor si nos tapamos la nariz.

El apóstol Pablo dice que los cristianos estamos perfumados con un olor agradable, un olor de vida que se nos ha pegado al andar con Cristo, un perfume que emana de la cruz, una fragancia que vamos esparciendo por donde quiera que vamos. Un olor de vida para vida. No el olor de materia en descomposición si no el olor de las cosas vivas. No un olor desagradable, si no de perfume grato. No una Fragancia que se disipa, si no un perfume que jamás desvanece. No un perfume tenue, si no una fragancia que trasciende y que denuncia nuestra presencia donde quiera que vamos.

¡Un anuncio de vida y victoria!

¿Saben los que le conocen que es cristiano por el buen olor de Cristo que deja por donde pasa?