24 DE MAYO · MOLDEADOS POR DIOS

Al conocer íntimamente el corazón de Dios, podemos comprender más fácilmente la misión que Él nos ha confiado en esta tierra; entendiendo que cada uno de nosotros somos como un diamante que necesita ser pulido.

Alguien que conoce acerca de los diamantes, me comentó acerca del proceso de refinación que se requiere.  Captó en gran manera mi atención saber los cuatro pasos fundamentales en el proceso de esta piedra preciosa, ya que encontré una gran similitud con la obra que Dios debe realizar en la vida de aquellos a quien Dios escoge.

Los cuatro pasos son:
1. Cortar.
2. Pulir.
3. Buscar la mayor claridad posible.
4. Montar la piedra. (Lo cual debería hacerse en un lugar alto), donde la luz lo alcance por arriba y por debajo.

1. Cortar el diamante – Quebrantamiento

Todo aquel que sirve a Jesús tiene un gran deseo de agradar a Dios en la tarea que Él le ha confiado; pero algunos, al encontrar gran cantidad de obstáculos en el camino, pueden sentirse tentados a abandonarlo todo. Debemos entender que el Señor permite que pasemos por diferentes pruebas, como lo dijo el apóstol Pedro: “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7). El quebrantamiento es la universidad por la cual Dios nos permite atravesar para que la vida de Cristo florezca dentro de nosotros. Nadie anhela atravesar por pruebas y dificultades, pero Dios usa las adversidades para moldear nuestro carácter.

2. Pulir el diamante – que es el proceso de formación
Para que el diamante tenga ese brillo especial que lo caracteriza, en cada uno de sus lados debe ser pulido. ¿Qué es lo que hace el Espíritu Santo en la vida de las personas? Las pule, quita las asperezas que hay dentro de ellas, les enseña que pueden brillar en cada área y faceta de su ser.

3. Claridad del diamante – que es Cuidar la pureza del corazón

Salomon escribió: «Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” (Proverbios 4:20-23).

4. Montar el diamante – el privilegio de servir a Dios

En la parábola de los talentos, el Señor no recompensó al siervo negligente que enterró su talento en la tierra y lo devolvió intacto, recompensó a aquel que lo multiplico. Sabemos que las cosas de Dios van de lo menos a lo mas. Salomón lo expresó con estas palabras: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4:18).

Permítale al Espíritu Santo tomar su vida y pulirla para que esa hermosa piedra preciosa que Dios ha hecho de usted pueda brillar y muchos sean atraídos por Él, a través de usted.