19 DE ENERO · POR LA SANGRE DE JESUS TODOS MIS PECADOS HAN SIDO PERDONADOS

En Europa cada año, con motivo de las fiestas de aniversario de su coronación, el rey de una pequeña ciudad liberaba a un prisionero. Cuando cumplió 25 años como monarca, él monarca acompañado de toda la corte fueron a la cárcel para decidir cuál prisionero iba a liberar. Majestad dijo el primero yo soy inocente pues un enemigo me acusó falsamente. A mí añadió otro, me confundieron con un asesino, pero yo jamás he matado a nadie.

Y cada uno manifestaba al rey las razones por las que merecían la gracia de ser liberados. Había un hombre callado en un rincón que no se acercaba. Entonces, el rey le preguntó: “Tú, ¿por qué estás aquí?” Porque maté a un hombre majestad, ¿Y por qué lo mataste? Porque estaba muy violento. ¿Y por qué? Porque no tengo dominio sobre mi enojo. Pasó un momento de silencio mientras el rey decidía. Entonces tomó el cetro y dijo al asesino que acaba de interrogar: “Tú sales de la cárcel”. Pero majestad – replicó la corte ¿acaso no parecen justos los otros? Precisamente por eso saco a este malvado de la cárcel para que no eche a perder a todos los demás que parecen tan buenos.

Muchas veces nos empeñamos en negar y ocultar nuestra falta o buscamos culpables, pero tratar de tapar tu pecado no te hará libre. Podemos engañarnos a nosotros mismos y a los demás. Pero si te acercas a Dios de corazón y le pides perdón reconociendo tu falta, Dios te perdonará.