6 DE JULIO · MI MODELO A SEGUIR

Nunca antes, en la historia de la raza humana el mundo ha pedido con tanta insistencia que los hombres asuman su responsabilidad y tomen el lugar que les corresponde en la familia, el cual es la paternidad. Esto ha sucedido porque la sociedad actual avanza a un ritmo tan acelerado que cada vez demanda más tiempo de las personas y éstas para cumplir con esas demandas ven como la vía más fácil sacrificar el tiempo que les pertenece a sus hijos, razón por la cual el Señor Jesús entre sus muchas enseñanzas, presentó una que se aplica muy bien a la relación entre padres e hijos.

“He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mateo 13:3-8).

Cada terreno representa la vida de muchos padres con sus hijos:

  • La semilla que cae junto al camino, esta representa cada vez que un hijo le pide a su padre tiempo para compartir con él e inmediatamente llega a la mente del hombre una especie de bombardeo mental que trae diferentes pretextos para no comprometerse con su hijo, algunos no lo hacen con mala intención y piensan que más adelante dispondrán del tiempo necesario para hacerlo, pero deben entender que esta es la estrategia del adversario para robar uno de los mayores tesoros que pueden tener los hijos: el saber que su padre se preocupó por ellos.

 

  • La semilla que cayó en los pedregales, esto tipifica cuando los padres se emocionan y les prometen pasar tiempo de calidad a sus hijos, pero a los pocos días, toda esa emoción desaparece porque se olvidan de lo que prometieron y los hijos quedan con la frustración de no haber podido compartir momentos con sus padres.

 

  • La semilla que cae entre los espinos, esta simboliza cuando vienen las deudas, los desafíos personales y los afanes de esta vida ahogando los buenos deseos que el padre tenía para cumplir con lo que le había prometido a sus hijos y sin darse cuenta lo que prometió no se cumple.

 

  • La semilla que cae en buena tierra, esta representa cuando el padre es equilibrado, sabe administrar su tiempo dándole prioridad a su familia y es esto es lo que verdaderamente recuerdan los hijos.

Recuerde que El Señor nos desafía a alcanzar el mismo nivel de paternidad del Padre celestial.