«Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva». Juan 4:10

Somos portadores del mensaje correcto, predicamos al Dios correcto y además estamos viviendo el tiempo correcto para compartir la palabra del Señor. Cuando un enfermo visita al medico este le expresa cual es la razón de su consulta. El medico ha estudiado para diagnosticar y medicar al paciente formulándole la medicina precisa para sanar su enfermedad. Todo creyente debe entender que la mayor responsabilidad es predicar la palabra de Dios. Una palabra dada a tiempo o un consejo sabio son como la medicina que una persona necesita para curar las heridas del alma y del cuerpo. Muchas personas van al medico a hacerse chequeos regulares o preventivos y algunos reciben sorpresas no muy agradables donde los exámenes dicen que el paciente no está tan saludable como se piensa.

Lo mismo sucedió con la mujer samaritana. Ella iba con su cántaro a conseguir un poco de agua para llevarla a su casa. De manera inesperada se encuentra con el medico de médicos, el Señor Jesús. Acertadamente, El Señor le hace un diagnóstico de su vida espiritual. La mujer que pensaba que su vida era muy normal, fue confrontada con su pecado. “¡Tienes cinco maridos! ¡Y el que ahora tienes no es tu marido!”, le dijo Jesús. Su sorpresa fue muy grande y lo único que pudo expresar fue: “Señor me parece que eres profeta”. Ella entendió que su vida necesitaba un cambio, Jesús se presenta como su medicina cuando le dice: “¡Si conocieras el don de Dios y quien es el que te dice dame de beber tu le pedirías y Él te daría agua viva”.

  • La mujer estaba enferma de sed.
  • Su pasado de pecado la tenía resignada a la culpa y autoacusación.
  • Ella comprendió que no podía seguir viviendo de la misma manera.
  • Acepta la ayuda de Jesús y su vida dio un giro radical.
  • Recuperó el propósito, recibió agua de vida pero no solo ella sino todos los de su pueblo. Dios la sanó y toda culpa fue quitada.

Que tremenda enseñanza, como creyentes debemos entender que lo que Dios hace en nosotros también lo hará a través de nosotros. Somos médicos espirituales pues transmitimos sanidad, esperanza y restauración. Debemos prepararnos, disponernos y obedecer. Si recibimos de gracia debemos dar de gracia.

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23 MARZO · LO QUE DIOS HACE DE NOSOTROS

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