ENERO 25 · MANOS QUE BENDICEN

Hoy veremos el poder del quinto derramamiento que sufrió Jesús en la Cruz y a lo que tenemos derecho gracias a Su sacrificio. 

Jesús derramó la Sangre que brotó de Sus manos cuando los soldados las clavaron a la Cruz para que podamos movernos en la autoridad, el poder y la productividad del Reino Celestial. 

Sin duda alguna las manos son vitales para el desarrollo del hombre en todas las esferas de la sociedad, con ellas expresamos el amor a través de una caricia o un abrazo, con ellas le damos vida a la música a través de la ejecución del algún instrumento, con ellas desarrollamos la mayoría de oficios que existen, con ellas nos aferramos a lo que hay a nuestro alrededor y con ellas podemos incluso ejercer la autoridad. 

Las manos nos permiten comprender que tenemos un Dios amoroso, creativo, productivo, poderoso y soberano. Por eso, no podemos pasar por el alto el hecho de que los verdugos hayan clavado las manos de Jesús a la Cruz del Calvario. 

Cuando Él derramó la Sangre que brotó de sus manos, cuando fueron atravesadas por los clavos, sucedió todo lo contrario: El poder y la autoridad de Dios fueron desatados a todos los creyentes para que puedan hacer la obra de Dios en el plano de lo sobrenatural.

Posiblemente usted ha tratado de hacer el ministerio en sus fuerzas o incluso de confrontar al enemigo con sus propios argumentos. Permítame decirle algo, la manera correcta es con las armas del Reino, si usted anhela ver un mover sobrenatural de autoridad y poder en su ministerio y si desea tener una oración triunfante que quebrante los poderes del enemigo, lo invito a que ore aplicando el poder que hay en la Sangre que brotó de las manos de Jesús.