28 DE AGOSTO · MALDICIÓN CANCELADA

El Apóstol Pablo fue uno de los que más se esforzó por llevar el mensaje de salvación al mundo. Nadie puede expresar semejantes palabras si no lo ha vivido de una manera personal. Pablo conoció el poder de Jesús viviendo en él, pero antes debió experimentar la Cruz del Calvario, como su Maestro. Fue el profundo amor de Jesús por el hombre que lo llevó a enfrentar el suplicio de la crucifixión.

El Padre le dijo: “Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” (Isaías 1:6). Esta declaración describe el rostro de la maldición. El Padre pregunta: “¿Por qué querréis ser castigados aún?” (Isaías 1:5a). En otras palabras nos está diciendo: ¿No fue suficiente todo el dolor que pasó la parte humana de mi Único Hijo que aún perseveran en sus propios pecados? “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres” (Isaías 52:14). “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” (Isaías 53:3). Como dijo el profeta Isaías, veremos lo que nunca nos fue contado, y entenderemos lo que jamás habíamos oído (Isaías 52:15).

Todos sabemos que la compasión viene al ser humano cuando éste ha tenido que atravesar por una experiencia difícil. A quien vivió en el pasado el abandono y conoció el amor de Dios Padre, le es más fácil ayudar a aquellos que están pasando por esa misma situación. De igual manera, aquel que batalló con alguna enfermedad y luego recibió la sanidad, se identifica con los que padecen dolencias físicas. Lo mismo sucederá en su vida si puede llegar a sentir lo que Jesús sintió en la Cruz del Calvario, esto le permitirá ayudar a muchas personas, que de otra manera nunca podría.

Si le preguntamos a un judío qué concepto tiene él acerca de la cruz, responderá: “Es un lugar de maldición. Allí es donde mueren los delincuentes más abominables de la nación”. Si la cruz es un símbolo de maldición, ¿por qué se ha constituido en un gran símbolo de bendición? Porque es el árbol donde Dios quitó toda maldición para poder darnos Su bendición. Todo lo malo que nosotros éramos quedó en Jesús, y a través de la Cruz, todo lo bueno que era Jesús pasó a nosotros mediante nuestra fe en Él.

Afírmese en el poder de tan grandiosa verdad, a través del Espíritu Santo, experimente usted la revelación de la Cruz de Jesús, creyendo que su vida nunca más será igual.