10 DE OCTUBRE · LLAMADOS A SER SAL Y LUZ

La sal además de dar sabor, preserva de corrupción. Si Jesús no hubiese venido a este mundo, creo que nada lo hubiese liberado de la corrupción, mas con Su muerte y resurrección se abrió un camino nuevo para la humanidad, ahora nosotros como cristianos, los que obtuvimos vida por haber creído en Jesús, debemos no solo cuidar nuestra salvación, sino dar continuidad a lo que Jesús empezó.

No podemos darnos el lujo de que aquellos valores morales y espirituales que Él depositó dentro de nosotros se pierdan por negligencia, pues estos son los que dan ese sabor especial, y hará que aquellos que están a nuestro alrededor se motiven para obtener aquello que ya nosotros hemos experimentado, esto hará que la tierra sea preservada de la corrupción. Dios no tiene ningún compromiso con aquellos que habiendo gustado el poder de la salvación y luego recayeron en pecado y apostataron de su fe; el Señor se hará a un lado de las vidas de ellos, pues lo ojos de Dios están puestos sobre los fieles y sus oídos están atentos al clamor de ellos. Enseguida de este versículo nos habla “vosotros sois la luz del mundo…” (Mateo 5:14). En el original dice: ”yo soy la única luz de este mundo”.

Debemos comprender con claridad lo que el Señor está diciendo al declarar: “Yo soy la única luz de este mundo”. La luz más poderosa conocida para el ser humano es el sol; Jesús está declarando que si quitamos nuestros ojos de Él ya no habrá luz, sólo tinieblas; por eso debemos seguirle para no estar en tinieblas. Algunas personas no entienden que seguir a Jesús no es cuestión de dogma, no es cuestión de ritos, no es cuestión de fanatismo es cuestión de iluminación, es Él quien ilumina nuestra senda.

Cuando yo conocí a Jesús a la edad de 18 años experimenté un cambio radical; los amigos que yo tenía eran los amigos del mundo, que les gustaba las fiestas, la diversión normal que ven los jóvenes, pero cuando conocí a Jesús todo en mi vida se iluminó y comencé a ver las cosas desde una óptica totalmente diferente, supe que Jesús era real, lo conocí como persona, como luz, como Dios y lo acepté como mi salvador. Desde que lo encontré he aprendido a caminar con Él y lo más importante es que Él siempre camina conmigo.

Jesús hoy le llama a ser sal; a llevar su mensaje a todos los que están a su alrededor, a compartir Su amor y Su cuidado. Él le llama a ser LUZ, que cada lugar al cual usted acuda, la luz de Jesús se revele en sus palabras y actitudes.