14 DE ABRIL · LÍDERES LLENOS DE DIOS

Si pudiera definir lo que significa el liderazgo, diría que consiste ayudar a otros hasta lograr el desarrollo de su más alto potencial. Ahora esta ayuda nunca es una ayuda superficial, sino que abarca muchas áreas de la vida, como moldear el carácter, descubrir valores, reconocer las cualidades, superar los temores etc.

La manera como el Señor ejerció Su liderazgo consistió siempre en motivar a Sus discípulos para que, con buena voluntad, actitud correcta y diligencia, cumplieran el deseo de Su corazón; fue tan efectivo el trabajo que el Señor desarrolló en Sus doce, que éstos no solo se esforzaron por dar a conocer a todo el mundo Su doctrina, sino que con gozo ofrendaron sus vidas por la causa de Cristo.

Ahora, muchas personas piensan que este tipo de liderazgo toma toda una vida en desarrollarse, sin embargo, al Señor Jesús le tomó solamente tres años y medio llevar a cabo la obra del ministerio; pero sabemos que el lo pudo lograr desde que él fue lleno del Espíritu Santo.

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” (Juan 20:30-31).

Algunas personas piensan que hacer la obra de Dios o la obra del ministerio es algo que pueden hacer en sus fuerzas o que es el fruto de su propio carisma, pero el éxito del ministerio es la rendición completa al Espíritu Santo.

Fue por eso que el mismo Señor Jesús les dijo a sus discípulos que no se movieran de Jerusalén hasta que no fueran investidos del poder de lo alto. A pesar de que ellos habían compartido más de tres años con el maestro y habían recibido todas sus enseñanzas, no estaban listos hasta que ellos recibieran al Espíritu Santo.

Amigo, tal vez usted haya intentado hacer muchas cosas en sus fuerzas y tal vez haya enfrentado el fracaso, pero hoy es un nuevo día para usted y una nueva oportunidad.

Tal vez usted ha escuchado del Espíritu Santo, pero no lo conoce de una manera personal y hoy quiero invitarlo a que abra su corazón, rinda su vida y le permita a Él tomar el control. De la mano de Él todo es diferente, todo es sencillo, todo es posible.

Usted es una persona con un poderoso llamado para esta generación, pero al igual que los discípulos necesita recibir el poder de lo alto. No somos nosotros, es el Espíritu de Dios a través de nosotros.