FEBRERO 29 · LIBRES DEL TEMOR

Lo primero que debe enfrentar toda persona que anhela compartir a Jesús con otros, es al espíritu de temor. Es como un gigante que se interpone en su camino, que le cierra el paso y le impide continuar con la misión encomendada. El espíritu de temor tratará de poner toda clase de pensamientos negativos en su corazón para debilitar al espíritu de conquista que hay en usted; intentará desanimarle por todos los medios posibles para que piense que no es tan significativo compartir con otras personas el mensaje de salvación,  que hay otras cosas más importantes para hacer y le dirá en su oído que su tiempo es valioso para invertirlo en otra gente. 

El temor es uno de los cuatro enemigos que se oponen en la conquista de almas para Jesús; el desánimo, la murmuración y la incredulidad son los otros tres. Pero el más fuerte de ellos el cual el Señor le ayudará a vencer es el temor. 

El temor es uno de los enemigos más poderosos que debe enfrentar toda persona que desea tener  de éxito en la misión de ganar almas. Quien se deje controlar por él, se abstendrá de dar pasos precisos y fundamentales para llegar al éxito. El temor es una de las causas más determinantes que conduce al fracaso, y su misión específica es hacer que las personas se desvíen del propósito para el cual Dios las envió a este mundo. Bien lo dice el proverbista “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será exaltado” (Proverbios 29:25). Josué y Caleb estaban libres del temor, no le dieron cabida ni en lo más íntimo de sus pensamientos; sabían que era contrario a la fe y que, como siervos de Dios, no podían permitirlo en ellos ni por un solo instante. El temor es el enemigo número uno de la conquista.