30 DE DICIEMBRE · LIBRES DE TODO PESO

La Media Maratón de Miami se creó en 2003, hoy en día es una de las carreras de mayor representación en los Estados Unidos, con la participación de más de 20.000 personas. Este año, Nicolás Santos, un Colombiano, sorprendió al mundo alcanzando el segundo puesto. El Apóstol Pablo nos enseña que la vida es una carrera, y para poder alcanzar la meta debemos despojarnos de todo aquello que se convierte en un peso en nuestra vida. Cuántas cargas emocionales afligen a los creyentes. Muchos se acostumbraron a vivir con el peso de la tristeza y desánimo, de la frustración y la ansiedad; de la amargura y temor. Hoy debe dejar a los pies de la Cruz todo aquello que ha venido a perturbar su vida, a frenarlo en el propósito de Dios.

El Apóstol nos invita y dice:“… quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar”. Hoy es un día para meditar en aquellos pecados que le han hecho tropezar, la Palabra declara en la primera parte de Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte…”. ¿Qué puerta ha abierto al pecado? Con qué ha ensuciado y manchado su vida; hoy la Sangre de Jesús quiere limpiarlo y hacer de usted una persona limpia y sin mancha, porque …. “la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. En su carta a los Filipenses, en el capítulo 3, versos 13 y 14 Pablo declara: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

Muchas veces el mayor contrapeso lo producen las malas experiencias que hemos tenido que enfrentar, un corazón cargado de amargura y culpabilidad es un gran peso que nos detiene de avanzar. Hoy debemos olvidar los momentos de dolor y dificultad que vivimos este año, permitir la Sangre de Jesús nos lave y aún sane nuestro corazón de toda desilusión y fracaso, creyendo que la meta del supremo llamamiento está delante nuestro.

Pídale al Espíritu Santo que le muestre aquellas cosas que debe dejar atrás, circunstancias que no le permitieron correr la carrera y avanzar, y crea que el Señor hoy fortalece su vida para avanzar y terminar este año en victoria.