12 DE OCTUBRE · LIBRE DEL ENOJO

Muchas de las enseñanzas que Jesús dio en el Sermón de la montaña eran secretos para una vida y relaciones saludables. La Biblia brinda algunos ejemplos claros de que el enojo no es estático, sino que una vez que entra en el corazón de la persona va creciendo hasta convertirla en un ciego homicida. Caín se enojó contra su hermano Abel por causa de la ofrenda que le había dado al Señor, pues significó aceptación para Abel y el rechazo para Caín. Por esta causa, el odio fue creciendo en su corazón hasta convertirse en ira y luego en venganza; finalmente, fue lo que lo llevó a ser el primer homicida de la historia humana. Algo similar sucedió más tarde con Saúl, quien se llenó de celos contra David y en varias ocasiones trató de matarlo. Pero Dios intervino de una manera sobrenatural y protegió a David de caer en las manos del rey. San Pablo dijo: “No se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:2b6-27).

Ninguna persona debe permitir que el enojo repose en su corazón más de un día, pues con ello abre la puerta al enemigo y es cuando la gente se siente impulsada a hacer cosas incorrectas, también conduce a que las personas digan y hagan cosas, que destruyen las relaciones que uno más ama; no la permita en su vida. Luego el apóstol sabiamente aconseja: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira… antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31a-32).

Usted debe aprender a vigilar sus emociones negativas, pues no tiene que permitir que le controlen. El Espíritu Santo está siempre a su lado para ayudarle, especialmente cuando se encuentra en un momento de mucho enojo. El enojo no es tan fuerte como la ira, pero es igual de dañino. Muchas veces en el matrimonio, cuando a uno le disgustó lo que su cónyuge mencionó permite el enojo, no insulta ni ofende, pero castiga con la indiferencia, y decide hacer voto de silencio. (Salmos 37:8).

La ira conduce a que las personas digan y hagan cosas, que destruyen las relaciones que uno más ama; no la permita en su vida.Deje de lado toda clase de simplezas, las cuales son la gritería y los insultos. Piense como se habla con sus seres queridos. No cargue el ambiente con gritos que exaltan el ánimo de las personas. Salomón dijo así: “Mejor es estar en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa” (Proverbios 25:24).

Si desecha todo eso, tendrá un mejor hogar, con bendición y armonía, y habitará en paz. Que hoy en un acto de fe, pueda dejar a los pies de la Cruz todo aquello que ha traído ira y enojo a su vida; que a cambio reciba la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, la cual guarda su mente y su corazón.