2 DE MARZO · LIBERTAD EN CRISTO

No existe nada más hermoso que la libertad con que Dios nos creó. Sin embargo, cada criatura, por más preciosa, grande o poderosa que sea, tiene sus limitaciones: las aves, que vuelan con tanta libertad sintiéndose dueñas de los cielos y que con diligencia trabajan en los nidos para sus polluelos, dependen completamente de Dios, ya que Él mismo es quien las alimenta; las laboriosas abejas que hacen hermosos panales de miel poseen esta habilidad porque Dios fue quien las capacitó para hacerlo; e igual sucede con cada criatura del universo, las cuales, tarde o temprano, comprenden sus limitaciones.

Pero en relación con el hombre, Dios dijo:
“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”
(Génesis 1:26-27).

El hombre se diferencia del resto de la creación en que Dios lo dotó de libertad para que éste disfrutara la felicidad plena. Entre los muchos frutos que podían nutrir al hombre, estaban el árbol de la sabiduría y el árbol de la vida. Pero Dios quiso cerciorarse de que el hombre usaría correctamente la libertad que le había otorgado, y dispuso que en medio del huerto estuviese un árbol que serviría para probar la fidelidad del hombre para con Dios: el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Lamentablemente, el hombre escogió el camino equivocado y esto les trajo consecuencias funestas a la raza humana y a toda la creación.

El hombre lo perdió todo por causa del pecado pues, haciendo uso de su libre albedrío, prefirió rebelarse contra Dios, escogiendo hacer su voluntad y trazar sus propios caminos. Salomón dijo: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). No obstante Dios tenía preparado un plan de redención a través de Su hijo Jesús; quien siendo el mismo Dios aceptó hacerse hombre y cargar en su cuerpo la culpa de toda la raza humana y con su muerte y resurrección, estableció el camino de salvación para todo aquel que en él crea, no se pierda, más tenga vida eterna.