15 DE JUNIO · LAS CUATRO PRECIOSAS OPORTUNIDADES

La vida del ser humano está llena de oportunidades y muchas veces nosotros dejamos que éstas sigan su rumbo y nunca más regresan. El joven de la parábola, quería dirigir su vida como muchos jóvenes en el día de hoy que piensan que la autoridad, la disciplina del hogar son una carga para ellos y quieren llevar su propia vida. El Padre, le dio la herencia que él le pidió. Pero cuando salió de su hogar se encontró con una situación completamente diferente, así estuvo hasta que un día algo golpeó a su mente y fue el buscar una nueva oportunidad.

1.TENER UN ENCUENTRO CON DIOS
Cuando este joven abrió los ojos a la realidad, se encontraba, sin dinero, sin amigos y sin familia; esto lo llevó a sentirse fracasado, desamparado y sin tener nadie a quien él pudiera acudir; ahí fue cuando volvió en sí y dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.” (Lucas 15:17,18).

2. DISFRUTAR DE LA RECONCILIACIÓN

La reconciliación, solo se puede dar cuando hay confesión sincera de pecado. Salomón dijo: “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13). “Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” (V.21).

3. RECIBIR LA REGENERACIÓN

Esto significa que el joven estaba determinado a empezar de nuevo sin ninguna exigencia; solo confiado en lo que su padre determinara hacer con su vida. “Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.” (V. 22).

4. DISFRUTAR DE LA PROVISIÓN
Inmediatamente el padre da la orden: “Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” (Vs. 23,24).

El becerro gordo es un prototipo de Cristo. Toda la abundancia de Dios está en la Cruz del Calvario, cuando nosotros entendemos el poder que emana de la Cruz, todo dentro nuestro va a cambiar. A través de Jeremías el Señor dijo: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad.” (Jeremías 29:13,14).

Apreciado amigo los brazos de nuestro redentor están abiertos, esperando que usted se arroje en ellos, Él pacientemente le ha estado esperando y creo que este es el día de la reconciliación, no lo posponga para mañana, dé el paso ahora mismo.