8 DE MARZO · LA PRESENCIA DE DIOS EN SU CASA

“Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata, si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro “.(Cantares 8:9). Esta escritura nos enseña un principio muy importante, y es que cada uno de nosotros debe ser muro y una puerta para nuestra casa.

Ser muro significa colocar una protección alrededor de un hogar, de una ciudad para protegerla de las amenazas externas. En los tiempos bíblicos, estos muros eran hechos de materiales resistentes, ¡tanto que era muy difícil hacerlos caer! Pero cuando los muros eran derribados, significaba que la ciudad había sido conquistada, pues el muro era el símbolo de la seguridad de las personas que habitaban dentro de las ciudades.

Para nosotros el muro es nuestra vida nuestro carácter en Dios, es la firmeza e integridad con la que caminamos día a día. Y la puerta es el punto de entrada o de salida de un lugar; si está cerrada, también puede servir de protección, a pesar de que haya un gran muro, siempre habrá también una puerta, una pequeña entrada de acceso. Que hoy su hogar, sea una entrada, un acceso de bendición para aquellos que no conocen de Jesús; una célula en su hogar es la luz que su barrio necesita.