10 DE DICIEMBRE · LA SIMPLICIDAD DEL DISCIPULADO

Debemos entender que el Señor Jesús nos dio ejemplo en todo para que andemos en sus pisadas. Todo lo que hicieron los discípulos de Jesús, fue andar en las mismas pisadas de su maestro. de la misma manera que Jesús se enfoco en formar su equipo de doce, es lo que supuestamente deberían hacer aquellos que son discípulos de Jesús. Lo primero a lo que el líder debe dedicarse es a conformar su equipo de doce, trabajar en cada uno de ellos para que se reproduzcan en otros doce discípulos. El siguiente paso es que cada uno de ellos dirija una célula, este es el primer gran desafío del líder en formación, es la manera de darle el orden correcto a la Visión.

Luego cada líder debe seguir los mismos pasos que el pastor, conformar su equipo de doce y al completar esta meta, tiene que ayudar a que cada uno de ellos también pueda alcanzar una célula. Esto da como resultado la llave de la multiplicación que son los ciento cuarenta y cuatro.

Durante el transcurso de toda su vida Jesús no se enfocó primordialmente en las multitudes, Él concentró la mayor parte de Su esfuerzo ministerial en la estructuración de Su equipo. El Señor entendió que las multitudes son lo más inconstante que pueda existir, son como una ilusión, olas que vienen y van.

Aquellas multitudes que aclamaban a Jesús y que fueron tras Él por el pan, luego le dieron la espalda. Dura es esta palabra, no podemos entenderla, pero vemos que lo abandonaron. Jesús no se dejó impresionar por las multitudes. Las multitudes que Él sanó, que liberó y restauró, ¿no estaban luego diciendo crucifíquenlo, crucifíquenlo, crucifíquenlo? Usted recordará que en una ocasión las multitudes reconocieron a Jesús y querían hacerle rey ((Juan 6:14,15). Él se alejó de ellos porque no quería esa forma de liderazgo. El liderazgo correcto es a través de líderes sólidos; aquellos hombres y mujeres de todas las edades que se han dejado formar con el ejemplo, la enseñanza y la ministración. Al mantenerlos juntos y cerca de Él, Jesús fue dando seguridad, confianza y solidez a Sus discípulos.

El Señor estaba dejando raíces muy profundas en sus corazones para que, cuando Él ya no estuviera, Sus discípulos pudieran influenciar a otras generaciones. Usted como líder tiene que poner las cosas en orden de una manera inmediata, esto quiere decir que los discípulos que el Señor le dio para formar deben ser una prioridad en su vida, siempre debe tener tiempo para dedicarles pues ellos son los que más lo necesitan. ¡Dios le ha llamado a alcanzar sus generaciones!

Si aún no ha conformado su equipo de doce comience con una célula, créale a Dios, este es el tiempo de conformar el mejor equipo.