27 DE MAYO · LA SANGRE DE LOS PIES

El clavo que el verdugo escogió fue incrustado debajo del tobillo, en la parte del talón. A los crucificados les perforaban el área del talón con el clavo. Éste era de mayor longitud que los que solían poner en las manos, y atravesaba ambos pies.

Al estar allí colgado, Jesús tenía que apoyarse sobre este clavo y empinarse para tomar aire, ya que Su pecho se hallaba extremadamente comprimido. Cuando lo hacía, toda la presión y todo Su peso recaía sobre Sus tendones; el dolor que esto le provocaba cada vez que inhalaba era indescriptible.

¿Por qué Jesús eligió sufrir esto por nosotros? Para que ya no vivamos más en opresión, sino que disfrutemos de la victoria que Él obtuvo para nosotros a través de Sus padecimientos. La Sangre que Jesús derramó cuando Sus pies fueron clavados en la Cruz, aplicada sobre nuestras vidas, restaura el propósito para el cual fuimos llamados y nos encamina en la senda correcta.

¿Por qué Satanás estaba tan obsesionado con esta clase de flagelo sobre la vida del Señor Jesús? Porque el enemigo tenía muy presente el juicio decretado por Dios en el Edén, después de que engañó a la mujer para que comiera del fruto del árbol prohibido:

“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: … Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:14-15).

El enemigo sabía muy bien que Jesús era quién le iba a aplastar la cabeza, así que trató de fijar sus pies a la cruz, como tratando de escapar del juicio que había sobre él, pero ignoraba totalmente que los padecimientos de Jesús en la cruz y la sangre que él derramó fueron la estrategia divina para aplastar todas sus maquinaciones de manera definitiva.

Salomón dijo: “Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos.” (Proverbios 4:26).

Los pies están muy ligados a nuestro propósito, pues son los que nos llevan por camino correcto o por el camino incorrecto. cada paso que demos en esta vida nos debe acercar más al propósito perfecto de Dios. el apóstol Perro escribió: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca.” (1 Pedro 2:21,22).
Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1).

En la ultima oración que el Señor elevo antes de la traición, dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti.” (Juan 17:3,6,8).