7 DE ENERO · LA SANGRE DE JESÚS TIENE PODER

LA SANGRE DE JESÚS TIENE PODER

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

(Hebreos 9:14).

El escritor a los Hebreos hizo el paralelo entre los sacrificios de animales que surtían efecto por un corto tiempo, con el sacrificio de la Sangre de Jesús que voluntariamente ofrendó a nuestro favor, la cual está ligada al Espíritu eterno. Esto nos dio a entender que la obra redentora de la Sangre de Jesús fue ofrecida una vez y para siempre, quedando en un presente continuo, ya que quedó unida al Espíritu eterno de Dios.

Al recibir la revelación y al entender todos los beneficios que encontramos a través de cada uno de los derramamientos de Su Sangre, podremos conquistar la sanidad en nuestros cuerpos, la liberación en nuestros espíritus, la restauración de nuestras familias, la provisión abundante que suple todas nuestras necesidades y la llave que nos llevará a reproducirnos en discípulos, etc.

Después de tres años y medio de ministerio, el adversario vino con toda su astucia malévola, determinado en destruir a Jesús, donde apeló a:

– La traición por parte de uno de los mejores discípulos.

– El flagelo sobre Su cuerpo por parte de los verdugos romanos.

– El escarnio a través de la corona de espinas.

– Herir Su autoestima desfigurándole la cara y arrancándole la barba.

– Fijar Sus manos al madero para que no siguieran haciendo el bien a la humanidad.

– Clavar también Sus pies para que no continuaran cumpliendo el propósito divino.

– Deshacer Su corazón presionándolo con profunda angustia.

Mas sobre cada uno de estos aspectos Jesús obtuvo victoria total; el enemigo fue completamente derrotado. Antes de dar Su último suspiro, Él dijo: “Consumado es” (Juan 19:30). Todo lo que implicaba rescatar y liberar a la humanidad del dominio del adversario ya había sido hecho y, como resultado del éxito de Su misión, al tercer día Jesús resucitó triunfante de entre los muertos.

Declaración

“La sangre de Jesús es nuestra medicina permanente, gracias al Espíritu eterno de Dios en ella”.