16 DE MAYO · LA PRUEBA

Debido a que Dios creo al hombre con una voluntad libre para decidir, Dios quiso cerciorarse hacia que lado este la inclinaría; si a la obediencia a su palabra o se rebelaría contra la misma. Por tal motivo puso delante de los ojos de la primera pareja dos árboles, y les dio a ambos la libertad plena de escoger a cuál de los dos se someterían. Uno de ellos era el árbol de la vida, y el otro era el árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:9). El único medio para poder llegar al árbol de la vida, era a través de su naturaleza espiritual, y la vida del espíritu depende del contacto que éste tenga con la Palabra de Dios.

Por otra parte, para llegar al árbol del conocimiento del bien y del mal hay que hacerlo a través del alma; que es donde se unen los pensamientos, los deseos y la voluntad del ser humano. No obstante debemos entender que el adversario influyó en la mala decisión que tomó la primera pareja.

Cuando Dios creó a Adán, le dio un ADN puro, sin contaminación, que ubicaba al hombre en un linaje superior a cualquier otra criatura del universo. Era un linaje escogido. El código genético de Adán tenía el trasfondo de Dios, la máxima autoridad de todo el universo; y el hombre era la extensión del carácter Divino con el mismo código genético del Padre Dios, pero Adán pecó y el código genético se alteró, apareció una mutación en su sangre que pasó de generación en generación hasta nuestros días. El apóstol Pablo al respecto escribió: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma. Cuando el primer hombre, Adán, alma viviente, pecó, su sangre fue lo primero que se contaminó y esto alteró su código genético. Al ser contaminada su sangre, Adán dejó de ser autoridad y se convirtió en esclavo. Su mala decisión lo sacó del propósito divino e invalidó todos los privilegios que Dios había establecido de antemano para él y su descendencia; Pues el enemigo los rebajo hasta la mas mínima expresión; de gobernantes fueron convertidos en esclavos.”

Dios tenía que cerrar ese capítulo para ayudar a la humanidad, pero sólo pudo hacerlo al llegar el último Adán. El primer Adán abrió la puerta a la maldición. El último Adán, que es Jesús, padeció todas las consecuencias del pecado y voluntariamente decidió ofrendar Su vida por nuestra redención.

  • Adán alma viviente. Jesús, el postrer Adán, espíritu vivificante.
  • Adán, naturaleza animal. Jesús, naturaleza espiritual.
  • Adán, el primer hombre es de la tierra, terrenal. Jesús el segundo hombre, es del cielo, celestial.

La elección es nuestra. Así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.