23 DE AGOSTO · LA PROSPERIDAD PROVIENE DE DIOS

David llegó a convertirse en uno de los mas grandes reyes de la nación de Israel, aunque su mas grande deseo era construir el templo para Dios. El Señor fue muy específico diciéndole que él no lo haría sino su hijo. Cuando llegó ese momento, David se sintió satisfecho de que Salomón hubiese sido el elegido para sucederle en el trono y después de un discurso muy emotivo, le dijo: Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre (1 Crónicas 28:9).

Salomón debería: Reconocer Dios. Esto equivale a darle siempre la gloria en todo. Debía sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario. Salomón debería mantener una vida de integridad, y una alta motivación para hacer la voluntad de Dios.

Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. Dios se agrada de aquellos que le buscan mas a los que lo dejan, él hace lo mismo. Después de entregarle los planos del templo y todas las riquezas que él había preparado para toda la construcción que había sido diseñada por inspiración divina. David eleva esta oración:
“Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo”.

David entendió que no hay otro ser como nuestro Dios y que tanto riquezas como gloria y dominio, deben provenir de él.

Luego añade:
“Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente” 1 Crónicas 29:17. David con la voz de la experiencia dice:

Dios escudriña los corazones. Aunque él trato de encubrir su pecado, con relación a Betsabé, y lo mantuvo oculto por algún tiempo, no obstante Dios envió al profeta Natán, quien con su sabiduría saco lo oculto a la luz. Y esto lo llevo a tener un genuino arrepentimiento, donde alcanzo el favor de Dios.

La rectitud te agrada. Como él mismo lo expresó en el Salmo 15:1-3. “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino.”