ABRIL 22 · LA PLENITUD DE LA REDENCIÓN

Hoy veremos el segundo derramamiento de Sangre que sufrió el Señor Jesús y sus beneficios. Jesús derramó la Sangre que brotó de Su cuerpo llagado cuando fue azotado por el látigo romano para darnos la plenitud de la redención. 

Jesús, el unigénito Hijo de Dios, se interesó por los pecadores y aceptó cargar con nuestra enfermedad en Su propio cuerpo para poder darnos la medicina. Él es nuestra cura divina. 

Redención significa ser puestos en libertad. Algunos podrán preguntarse: “¿En libertad de qué?”. Pues bien, antes de conocer a Jesús todos nosotros éramos esclavos del pecado: “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Debemos entender que el pecado trae consecuencias terribles, como la muerte espiritual, la enfermedad o la ruina y quién lo practica permite que Satanás tenga control sobre su vida. Cuando Cristo se hizo hombre y aceptó tomar nuestro lugar, siendo juzgado y sentenciado a la muerte de Cruz, nos dio libertad, y aquella Sangre que derramó de Su cuerpo llagado se convirtió en el precio de nuestra redención. 

Quiero que recuerde algo: La redención en Cristo Jesús es total, no se limita solamente a la salvación, sino que abarca todas las áreas de su vida. ¡Usted no tiene por qué aceptar ningún tipo de esclavitud, pues la Sangre que brotó del cuerpo llagado de Jesús es el precio completo por su redención! 

Es precisamente por eso que al declarar el poder de la Sangre del cuerpo llagado de Jesús usted puede experimentar una libertad inmediata. La redención es un hecho real y sumamente poderoso, ¡no se trata de algo emocional o abstracto!