11 DE SEPTIEMBRE · LA PALABRA DE DIOS NOS LIBERA

Es importante entender que toda La Biblia fue inspirada en la fe. Gracias a aquellos hombres sencillos, pero a la ves santos, nosotros pudimos recibir la revelación de la palabra de Dios dada a través de sus vidas. Ellos sabían que todo lo que ellos escribieran seria la guía espiritual para las generaciones venideras. Si quitáramos la palabra fe de la Biblia, esta carecería de valor alguno, lo que hace de La Biblia un libro completamente diferente de cualquier otro; es sencillamente la fe. Dios no tuvo que recurrir a materiales preexistentes para crear el universo.

Él hizo todas las cosas con su mismo poder. Dios ha hablado al hombre utilizando diferentes medios, para convencerlo de la limitada capacidad de éste y de la majestuosidad que a Él lo caracteriza, y aun lo hace a través de la misma creación, como lo muestra el salmista cuando dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras” (Salmos 19:1-4).

El autor de la carta a los hebreos nos presenta las características de Dios y habla de Él como el arquitecto, como el diseñador que trabaja en ideas, tanto en lo macro como lo microscópico, pensando en las cosas grandes y en las pequeñas; todo con el propósito de proporcionarle todos lo elementos que el ser humano requería, para que disfrutara de plena felicidad. No obstante el único requisito que el hombre debería tener, era que mantuviera una buena relación con Dios, obedeciéndole en todo a su palabra.

Pero toda esta felicidad se interrumpió, cuando el hombre escogió sus propios caminos y quiso tener la felicidad por sus propias fuerzas haciendo a un lado a Dios y a su palabra. Desde entonces el hombre ha estado divagando por este mundo, sin tener un rumbo fijo. La Palabra de Dios no es un yugo que la gente no pueda llevar, es una sencilla orientación que indica el camino correcto, es el mapa divino para no desviarnos de la senda; es la brújula de Dios para nuestras vidas.

El Señor manifestó que la Palabra de Él es Palabra de autoridad, y de poder. Qué hombre le ha dado la vista a los ciegos como lo hizo Jesús? O le desató la lengua al mudo, destapó el oído del sordo, le dio brazos al manco; levantó al paralítico y resucitó a varias personas de entre los muertos. Antes de que existieran las cosas ya Dios existía. Él no tuvo comienzo de días ni tendrá fin de días.