1 DE NOVIEMBRE · LA MARCA DE BENDICIÓN

Posiblemente, recordará que el Señor le puso una marca en la frente a Caín cuando éste pecó matando a su hermano. Esta marca era un sello, no físico, pero sí espiritual (porque Dios es espíritu). De modo que cuando la gente veía a Caín, sentía la marca en el espíritu.

La marca espiritual identifica a las personas. Hitler, por ejemplo, no tuvo una marca física; pero cuando usted ve una de sus fotos, inmediatamente lo relaciona con el holocausto judío; por otro lado, cuando usted piensa en Abraham Lincoln, ¿a qué lo asocia? A un buen gobernante que luchó por la abolición de la esclavitud; cuando piensa en Moisés, ¿en qué piensa? El libertador y legislador del pueblo de Israel. Cuando piensa en Abraham, ¿en qué piensa? Padre de la fe; ¿Y cuándo piensa en Abel? En su ofrenda.

Note que hay marcas que no son físicas, sino espirituales. En nuestra sociedad consumista, todos los establecimientos comerciales tienen una marca que los identifica. La marca es la expresión externa del producto interno. Razón por la cual éstas son las que atraen a la clientela Del mismo modo en el mundo espiritual hay marcas, y eso Satanás lo sabe. Él conoce el valor de tener una marca, por eso intenta marcar vidas desde la niñez. Él usa los traumas para marcar a las personas con rechazo, atrayendo espíritus de temor, de desamor, de inseguridad. Por eso es que a causa de un trauma, los demonios de inseguridad, de complejo de inferioridad, de temor, de duda, de angustia, de desespero, etc., llegan a ser atraídos.

Una persona llena de amargura atrae el odio y la venganza; una persona iracunda, ¿qué atrae? La violencia; una persona negativa atrae el suicidio. Fíjese que nadie puede verlas en lo físico, pues ellas son espirituales. Aunque la apariencia por fuera sea agradable, cuando las marcas internas son negativas, atraen a las fuerzas espirituales de opresión.

¿Y qué es lo que el Señor quiere hacer al respecto? En la parábola del buen samaritano, el Señor enseña que Él vino a vendar las heridas del corazón; Él primero sana, quitando la marca negativa para poder poner el sello de su Espíritu en los corazones de sus hijos. Tal como sucede en el mundo natural, sucede en el espiritual.

Dios quiere restaurar las mismas bendiciones que le dio en el principio a Adán y a Eva: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread”. (Génesis 1:28)