JUNIO 25 · LA LLAVE DE LA LIBERACIÓN

Jesús al dar inicio a su ministerio, implemento algo que para los judíos era completamente nuevo: la liberación.

El Señor puso al descubierto que los demonios son personalidades espirituales incorpóreos y por lo tal ellos buscan engañar las mentes de las personas para que estos los dejen entrar en ellos y de esta manera se podrán expresar. 

Estos poderes demoniacos sabían muy bien quien era Jesús y la autoridad que sobre ellos poseía. 

Jesús  era la respuesta de Dios a las necesidades del pueblo. 

(Marc. 1:45) “… de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes”. 

Nosotros, como hijos de Dios, debemos movernos en Su poder y autoridad, 

constantemente enfrentamos potencias demoníacas que operan en los aires, y tenemos que doblegarlos a fin de despejar los cielos para que la predicación del evangelio no encuentre oposición. 

Hemos entendido que para salvar un alma, primero tenemos que identificar cuáles son los poderes adversos que operan en cada región, y luego debemos quebrantarlos en el nombre de Jesús. 

Pablo, en su primer viaje misionero, Tuvo que confrontar a un brujo que se oponía a que el procónsul debió enfrentarse al poder demoníaco que operaba a través de un falso profeta llamado Barjesús. En él se manifestaban las huestes de maldad que controlaban aquella región y que ejercían influencia sobre los hombres de autoridad del lugar. Por esta causa, sus oídos estaban cerrados a la predicación del evangelio. y reprende el demonio de él y este hombre queda completamente libre. 

Pablo, lleno del Espíritu de Dios, logró identificar y neutralizar la obra demoníaca manifestada a través de este mago.

Lleno de todo engaño. Lleno de toda maldad. Hijo de diablo. Enemigo de toda justicia.

Jesús dijo: “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa” (Mateo 12:29).