8 DE JUNIO · LA IMPORTANCIA DE ESCUCHAR A DIOS

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios” (Deuteronomio 28:1-2).

La seguridad de la nación de Israel quedó condicionada a los siguientes aspectos fundamentales:

Oír atentamente la voz de Dios

A través de la Biblia, la voz de Dios quedó al alcance de cualquier persona, pues Él habló a hombres santos y les reveló Su voluntad, la cual reprodujeron en escritos; aunque eran individuos de distintas culturas, épocas y estratos sociales, todos fueron inspirados por el Espíritu de Dios. Estos escritores sagrados cumplieron su misión de dejar la Palabra de Dios al alcance de cada persona para que Su voz fuera escuchada por todo aquel que decidiera escudriñarla.

Guardar Su Palabra

El Señor dijo: “Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras” (Proverbios 1:23). Sólo podemos entender la Palabra de Dios cuando el Espíritu Santo nos la revela, por esta razón, la Palabra debe leerse en actitud de oración. David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11).

Meditar Su Palabra

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). Al meditar no se trata de poner la mente en blanco, pues sería meditación extrasensorial, la cual facilita la entrada de los demonios en la vida de las personas; además de peligroso, está prohibido en la Biblia. como lo Expreso el Señor a través del profeta: “En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza”. (Isaías 30:15).

Poner por obra Sus mandamientos

Los mandamientos de Dios no son gravosos porque Él se cuidó de no poner yugos pesados sobre los hombros de nadie. Su Palabra no busca esclavizar, sino dar libertad. “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié’. (Isaías 55:10-11).

Comunicar la Palabra

“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación“ (Romanos 10:10). Este texto destaca la importancia de comunicar la Palabra de Dios. Al confesarla, la hacemos extensiva a otros, pues “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34b).