2 DE JULIO · LA IMPORTANCIA DE ALABAR A DIOS

Dios es Espíritu y siempre ha existido pues Él creó todas las cosas, visibles e invisibles, primero fue lo espiritual y luego lo material, nadie ha visto a Dios pues el único que lo conoce y nos lo ha dado a conocer es el Señor Jesucristo; Él fue Quien nos enseñó que la única manera de adorar a un Dios que es espíritu debe ser con la naturaleza espiritual, y los únicos que poseen esa naturaleza son aquellos que han nacido de nuevo, esto lo podemos ver en Juan 3:3 donde dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Recuerde que nosotros no adoramos a cualquier dios, nosotros adoramos al Dios que creó el cielo y la tierra, al que hizo el Universo, al Creador de cada vida, al Dios que envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos.

El hombre fue creado para adorar a Dios y cuando Satanás vio la comunión íntima que el hombre disfrutaba con su Creador, se llenó de envidia y esta lo llevó a querer destruir esa relación canalizando esa necesidad humana en beneficio propio para que el hombre se rindiera ante él, astutamente el enemigo le vendió la idea al hombre de que si comía del fruto prohibido sería como Dios, Satanás sabía que si el hombre lograba aceptar esa propuesta quedaría completamente separado de Dios, y entraría en su terreno teniéndose que sujetar a su dominio, ya que lo único que separa al hombre de Dios es el pecado.

Recuerde que cuando Satanás tentó al Señor Jesús una de sus propuestas fue: “Todo esto te daré, si postrado me adorares”. Entonces Jesús le dijo: “Vete de mí Satanás porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás” esto está en Mateo 4:10. Podemos notar que el Señor le dice al adversario que la adoración es exclusiva para Dios y no se le puede dar a ninguna otra persona, tampoco se le puede tributar adoración a ningún objeto, símbolo o imagen. El salmista escribió: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán” esto está en Salmos 34:1-2. Esto quiere decir que podemos alabar a Dios en todo tiempo ya que nuestro corazón siempre debería estar dispuesto a expresar gratitud y alabanza a Dios, no solo por habernos salvado, sino por cada una de las bendiciones que ha derramado sobre nuestras vidas.

En Salmos 148. 11 -14 enseña claramente quienes deben alabar a Dios ya que dice: “Los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra, los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. Aleluya”