FEBRERO 16 · LA FUENTE CORRECTA

El amor de Jesús traspasó las barreras de las culturas religiosas cuando se acercó a la mujer Samaritana; Él conocía quien era ella, pero igual decidió amarla y perdonarla. El Señor trató cuatro principios que cambiaron la vida de la Samaritana para siempre:

Dios. Ella bebía de la fuente incorrecta, que es la fuente que una religión tradicional puede ofrecer acerca de Dios.  Lo que se recibe dura muy poco, por eso, las personas deben regresar para seguir alimentando su religiosidad. Mas Jesús nos ofrece la fuente correcta, si bebemos de ella, no seremos esclavos de las tradiciones.

Salvación. Aunque ella reconoció que Jesús era la fuente de vida, debía tomar una decisión personal. Toda persona que es confrontada por la Palabra, sufre una batalla interna que se libra en su mente, la cual se produce a causa de los argumentos de tradiciones, conflictos internos, y experiencias del pasado.  Pero bebemos del agua de salvación que Jesús nos ofrece, no tendremos sed jamás.

Familia. “Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá” (Juan 4:16). Desde el mismo momento de la creación, Dios mostró preocupación por la familia, al ver que el hombre estaba solo y le creó una compañera.  Después, los llamó a ambos y los bendijo como pareja. Cuando el Señor le dijo a la samaritana que llamara a su marido, no lo hizo para avergonzarla, sino para sentar un precedente, que el llamado incluye también al cónyuge y a sus hijos. “…Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).

Y por útlimo la adoración. La mujer tenía una inquietud, quería saber en qué lugar se debía adorar a Dios, como preguntando: ¿Cuál es la religión verdadera?  Jesús le respondió de forma sencilla: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23,24).