9 DE JULIO · FE QUE NOS LLEVA A VENCER

El profeta Habacuc fue impactado al escuchar la Palabra de Dios y se estremeció su corazón. Pudo tener conciencia no sólo de sus pecados, sino también de la iniquidad que predominaba en el pueblo de Israel. Discernió que experimentar un despertar espiritual sería lo único que contrarrestaría la maldad de su nación. Entendió que todos estaban bajo el juicio de Dios, mas apeló a la misericordia divina para que enviara un amanecer espiritual. La oración de Habacuc al Señor era: “Aviva Tu obra, envía un avivamiento, un despertar espiritual; que los hombres no sean religiosos ni dogmáticos; que dondequiera vayan los creyentes tengan el fuego de Tu Espíritu y sean reproductores de vida. Que en medio de la crisis política, social, familiar que estamos atravesando, Dios, envíes ese grandioso despertar espiritual que dé esperanza a toda mi nación”.

El despertar espiritual es necesario, por esto el Señor Jesús dijo que cuando el comportamiento general fuera similar al de la gente de la época de Noé, o de los moradores de Sodoma y Gomorra, cuando lo único que importaba era la satisfacción de los deseos impuros de la carne pues sólo pensaban en comprar, vender, plantar, edificar, casarse, separarse y volver a casarse, debíamos entender que el fin estaría a las puertas. Lot, al ver el corazón depravado de los habitantes de Sodoma, afligió su alma en oración, pero no pudo redimir ni a su familia. Juan dijo: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).

Nunca en la historia se había visto que las fuerzas del infierno se levantaran con tanta furia para corromper la mente de las personas; a pesar de esto, Dios prometió una protección especial para los fieles a Su Palabra, aquellos determinados a vivir en santidad. Dios mismo les guardará y el maligno no los tocará.

El profeta Ezequiel tuvo la visión de un ángel con un tintero, el cual debía sellar la frente de las personas que gemían por el pueblo. Dios hace diferencia entre el justo y el impío; por lo general, aquellos con un corazón correcto gimen en recámaras privadas para que Dios extienda Su misericordia y no visite la tierra con juicios. Sé que la oración tiene poder y, si logramos mover Su mano a través de la intercesión, podremos detener los juicios que se avecinan y veremos el milagro de la redención en nuestras ciudades.

Debemos levantarnos como lo hicieron estos hombres y tener la fe de que Dios escuchará y responderá nuestras oraciones; como esta escrito: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. (Jeremías 33:3).