SEPTIEMBRE 3 · LA FE QUE DA VISIÓN

Dios, a cada uno de nosotros, nos ha dado ojos espirituales para que podamos ver Su Reino, y es importante ejercitar la visión espiritual. Aunque la vista física tratará de opacarla, nosotros debemos ejercitarla.

El Señor nos ha dado la capacidad de poder ver con los ojos de la fe, las riquezas que hay en el Reino celestial. Dios es Espíritu y solamente a través de la fe, podremos ver lo concerniente al reino espiritual, es allí donde veremos los milagros que se requieren, las sanidades físicas, la restauración familiar y el desarrollo ministerial.

A Sus discípulos Jesús, les dijo: 

“Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:22-23).

Cada día que Jesús caminó en esta tierra sorprendió a Sus discípulos de una u otra manera. Aparentemente nada de lo que sucedía parecía planeado, pero el Señor conocía de antemano todo lo que iba acontecer en Su diario vivir. ¿Sabía usted que a Jesús también le daba hambre? En esta ocasión, como algo normal, al ver un árbol de higos se acercó para tomar de él unos frutos, pero se encontró con la sorpresa que lo único que el árbol tenía era hojas. Sus discípulos no se asombraron por lo que veían pues sabían que no era tiempo de higos, posiblemente alguno pensó decirle: “Maestro, tal vez no te has enterado que las noticias informaron que el tiempo de cosecha de higos ya pasó…”. Mas todos quedaron perplejos al escuchar las palabras de juicio dirigidas a la higuera. Jesús no aceptó que este árbol no tuviera fruto para Él, razón por la cual le dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti…” (Marcos 11:14b).

¿Qué sentirían los apóstoles en ese momento? El juicio sobre la higuera fue inmediato pues cuando volvieron por el mismo camino al día siguiente la planta estaba completamente seca. 

Jesús aprovechó esta situación para enseñarles a Sus discípulos acerca de la clase de fe que debemos tener. Les dijo: “Tened la fe de Dios”.