24 DE ABRIL · LA FE NOS RELACIONA CON DIOS

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

En otras palabras, la fe es lo que nos permite percibir como verdadero lo que aún no ha sido captado por los sentidos físicos. Debemos entender que la fe en el Señor Jesús es lo único que puede dar vida a nuestro espíritu. Jesús dijo: “…el que no naciere de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). El nuevo nacimiento equivale a recibir la vida de Dios en nuestro espíritu. Debemos entender que Dios es espíritu y, por Su misma naturaleza, sólo se relaciona con seres espirituales. Pablo dijo: “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él” (1 Corintios 6:17). Al tener esa intimidad con Dios, el mundo espiritual se abre ante nuestros ojos y podemos ver todas las ricas y abundantes bendiciones que tiene para nuestra vida.

A través de la fe en Dios y en Su Palabra no sólo vemos las bendiciones en el plano espiritual, sino que también las podemos trasladar al plano natural, convirtiéndolas en una realidad. Cuando logramos visualizar lo que Dios tiene para nosotros en el espíritu, nace en nosotros una convicción de que aquello que aún no se ve, ya es una realidad. No nos da temor hablar acerca de ello (ponernos en evidencia) porque, aunque no lo veamos, el milagro ya ha sido efectuado. Hay tanto poder en la fe que todo cuanto nos parece imposible se alcanza y se conquista a través de ella.

Es tan importante la fe para los creyentes que sólo en el Nuevo Testamento se menciona ciento veintiocho veces.

Salomón escribió: “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo.” (Proverbios 4:20-22)

Debemos llenar nuestra mente con la Palabra de Dios. Todos los días debemos oír y leer la Palabra. La manera de enfrentar los problemas no es pensando en ellos continuamente, pues la preocupación nos distancia de la fe. Debemos depositar todas nuestras cargas en las manos de Dios. Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

El proverbista escribió: “Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él” (Proverbios 23:7). El hombre es la suma de sus pensamientos, los cuales se expresan a través de las palabras. Dios dijo que de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12: 34b).

No permita que el enemigo lo bombardee con pensamientos negativos; para distanciarlo de la relación con Dios. recuerde que los pensamientos negativos son como la oscuridad y los pensamientos positivos son esa la luz que ilumina nuestra senda.