SEPTIEMBRE 15 · LA FE NOS CONDUCE A LA CRUZ

En medio del tiempo tan difícil que el pueblo de Dios enfrentaba estas palabras se convirtieron en la única luz de esperanza en medio de la oscuridad. A pesar de la rebelión y la apatía en que había caído Israel, y por la cual estaban pasando toda clase de dificultades, el Señor los animó y los invitó a que se prepararan para tener un nuevo ese encuentro con Él. También, en otro pasaje de la Biblia, Elifaz motivó a Job diciéndole: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien” (Job 22:21). 

Posiblemente se estarán preguntando: ¿Cómo puedo estar preparado para tener un Encuentro con Dios? Aquí es donde se necesita del ingrediente de la fe. 

Siempre he enseñado que la vida de todo ser humano depende de un Encuentro. Hay encuentros que alegran, otros que entristecen; pero tener un Encuentro con la revelación de la Cruz es la experiencia más gloriosa que pueda alcanzar una persona. Cuando esto sucede, el cambio es radical y abarca todos los aspectos de la vida.  

Posiblemente, algunos estarán pensando que conocer a Dios es la declaración de fe que hacemos cuando conocemos al Señor Jesús, pero déjeme decirle que la revelación de la Cruz va mucho más allá. Solo a través de ella podemos conocer a Jesús en el momento de Su quebrantamiento. 

Años atrás, mi esposa estaba reunida con su equipo de doce en la ciudad de miami y les estaba enseñando que la base para tener un grupo de discípulas correctamente formado era fundamentarse en la revelación de la Cruz. Luego, pidió que cada una de las mujeres orara para que el Señor les diera la revelación de la Cruz, tomando como texto bíblico de referencia, Juan 17:3. 

Finalizando ya, mi esposa elevó la siguiente oración: “Dios, dame la revelación de la Cruz”. Después de estas breves palabras, ella se vio frente a la experiencia más extraordinaria que jamás ha tenido. Dios tomó su espíritu y lo unió al Espíritu de Cristo en el momento exacto de su crucifixión. Al mismo tiempo, se abrieron sus ojos espirituales y pudo ver las tinieblas que había sobre la tierra. Conocer a Jesús es recibir la revelación de la Cruz, es experimentar el poder de Dios por medio de lo que Jesús sufrió para alcanzar nuestra redención.