FEBRERO 28 · LA FE NOS AYUDA A CRECER EN DIOS

En otras palabras, la fe es lo que nos permite percibir como verdadero lo que aún no ha sido captado por los sentidos físicos. Debemos entender que la fe en el Señor Jesús es lo único que  puede dar vida a nuestro espíritu. Jesús dijo: “…el que no naciere de agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). El nuevo nacimiento equivale a recibir la vida de Dios en nuestro espíritu. Debemos entender que Dios es espíritu y, por Su misma naturaleza, sólo se relaciona con seres espirituales. Pablo dijo: “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él” (1 Corintios 6:17). Al tener esa intimidad con Dios, el mundo espiritual se abre ante nuestros ojos y podemos ver todas las ricas y abundantes bendiciones que tiene para nuestra vida. 

A través de la fe en Dios y en Su Palabra no sólo vemos las bendiciones en el plano espiritual, sino que también las podemos trasladar al plano natural, convirtiéndolas en una realidad. Cuando logramos visualizar lo que Dios tiene para nosotros en el espíritu, nace en nosotros una convicción de que aquello que aun no se ve, ya es una realidad. No nos da temor hablar acerca de ello (ponernos en evidencia) porque, aunque no lo veamos, el milagro ya ha sido efectuado. Hay tanto poder en la fe que todo cuanto nos parece imposible se alcanza y se conquista a través de ella. Es tan importante la fe para los creyentes que sólo en el Nuevo Testamento se menciona unas ciento veintiocho veces. Cada vez que este término es pronunciado y desatado, ocurren cosas maravillosas en la vida del ser humano, en la existencia de aquellos que deciden abandonar sus costumbres y apegos al mundo para empezar a depender de su fe en Jesucristo.