9 DE JUNIO · LA FE ESTÁ A NUESTRO ALCANCE

Leyendo el Antiguo Testamento entendemos que el problema del pueblo de Israel fue la falta de fe pues, quitaron sus ojos de Dios y los pusieron en las circunstancias. Tal vez usted haya notado que quien no tiene fe se queja por todo, se llena de pensamientos negativos, sólo mira las imposibilidades, habita en un ambiente difícil, carga la atmósfera con palabras negativas, siempre mira el fracaso antes de dar el primer paso; una persona así, jamás podrá agradar a Dios.

El Apóstol Pablo dijo que todo lo que aconteció en la antigüedad quedó registrado como ejemplo para que no cometamos los mismos errores. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

Toda la Biblia se escribió basada en la fe. Todos los hombres de Dios se movieron inspirados en la fe y sus grandes conquistas fueron por causa de la fe. Cuando tenemos fe en nuestros corazones, la batalla ya está ganada. El libro de Hebreos presenta algunos aspectos de lo que la fe hizo en los hombres de Dios en la antigüedad, cuyos nombres se convirtieron en ejemplos de valor, paciencia, esperanza y consagración.

La fe nos conecta con el reino de Dios, que de por si es espiritual, en el libros de hebreos dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Se refiere a que el hombre de fe nace al mundo espiritual y esa fe le da la sustancia o el entendimiento para entender como es que Dios todo lo trabaja en el reino espiritual y luego lo trae al plano natural.

Jesús dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Note que primero habla de ver y luego de poseer. Dios nos da la habilidad de ver el mundo espiritual para luego poseerlo.

“Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Hebreos 11:2). Note que este versículo no dice “Alcanzaron las metas”, sino “Alcanzaron buen testimonio”. Las metas van ligadas al testimonio. De nada sirve que levante un gran ministerio, si no está respaldado por el testimonio. Hemos conocido el testimonio de diferentes hombres de Dios. Uno de ellos, su ministerio ya había entrado a Rusia y había comenzado a hacerlo en China; Dios le había confiado el mundo, pues era una de las personas que más había influenciado las naciones de la tierra pero, un día, su mala conducta hizo caer todo.

Toda obra tiene que ser respaldada por el testimonio. El objetivo no es llegar a la cima sino poder mantenerse en ella; no es tener una gran iglesia sino poder conservarla, sin que la fama lo hunda