27 DE JULIO · LA EFICACIA DE LA EVANGELIZACIÓN

Históricamente las riñas y los resentimientos que existían entre judíos y samaritanos eran muy fuertes. Los judíos veían a los samaritanos como impuros por la mezcla que estos habían tenido con los babilónicos y por ello no transitaban por sus ciudades ni los saludaban, pero el Señor Jesucristo decidió hacer lo que ningún otro judío se había atrevido a atravesar la ciudad de Samaria esto nos enseña que el valor de un alma está por encima de todo prejuicio racial, social o cultural.

Los judíos creían que eran superiores a los samaritanos, sin embargo Jesús en un acto de humildad le dijo a la mujer samaritana: “Dame de beber”, esto fue para ella una gran sorpresa pues cualquier samaritano sabía el concepto que los judíos tenían de ellos, la mujer respondió: “… ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” esto está en Juan 4:9. Ella pensó que Jesús tenía sed de agua, pero a lo que se refería Jesús era a la sed por salvar vidas, más adelante Él le explica lo que estaba queriendo decir: “Si puedes creer en mí, se disipará toda mi sed; si tú me das de tu agua, yo te daré la mía; si tú me entregas tu vida, yo te entrego la mía” y agregó, “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él” esto lo puede encontrar en Juan 7:38-39ª, aclaró diciendo “…sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” esto está en Juan 4:14b.

Hubo cuatro principios que trató el Señor con la samaritana y los cuales debemos entender como prioridades en nuestras vidas:

1. DIOS. Esta mujer entendió que el primero quien debe regir una vida es El Señor, ella bebía de la fuente incorrecta que es la fuente que una religión tradicional que lo que puede ofrecer acerca de Dios no llenará las expectativas, porque Dios es espíritu; y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que adoren, no se trata de intelecto sino de creer en Dios en el espíritu.

2. SALVACIÓN. Ella supo que Jesús es la fuente de vida pero debía tomar una decisión personal si lo seguía o continuaba con la tradición que imponía límites para conocer al Dios real,

3. FAMILIA. Cuando el Señor le dijo a la samaritana que llamara a su marido, no lo hizo para avergonzarla sino para sentar un precedente afirmando que el llamado incluye también al cónyuge y a sus hijos, esto se confirma en Hechos 16.31 donde dice, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.

4. JESUCRISTO. “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.” Esto está en los versículos 25 y 26.