3 DE JUNIO · LA CORDURA

Si hay algo que el creyente debe cuidar es su propia mente. El triunfo en cualquier área de nuestras vidas, empieza a obtenerse desde que el hombre cuida su mente y sus pensamientos. Satanás sabe que si logra conquistar la mente del hombre, lo esclaviza totalmente; pero el Señor quiere que tengamos la mente de Cristo.

Solo lo que proviene de Dios trae grandes resultados para el desarrollo de la humanidad, cuando surge un hombre dispuesto a conocer la visión que se encuentra en el corazón del Todopoderoso. Esta visión que viene de Dios es la fuerza motivadora que ha impulsado a grandes líderes a emprender importantes tareas para sus comunidades alcanzando, no solo la realización en su vida personal y familiar, sino también a nivel social. Es la visión la que nos hace triunfadores. El líder de éxito sabe cuál es la visión de Dios para su vida, y dispone de todas sus capacidades para desarrollarla.

El proverbista dijo: “Guarda tu mente como a nada en el mundo”. Es en la mente donde más se reciben los bombardeos de distintos argumentos, es allí donde se reciben las ideas de Dios o las del enemigo. Ideas de rencor, de venganza o de odio, vienen del adversario; en tanto que toda idea sana y edificante viene de Dios. Los triunfadores son aquellos que solo aceptan las ideas y la visión de Dios para desarrollarse en la vida.

Las ideas de Dios, generalmente, vienen en tiempo de quietud, no vienen en momentos de turbulencia, ni tampoco cuando hay un corazón herido y un espíritu amargado. El Señor aprovecha momentos de paz para revelarnos las ideas que nos hacen triunfar. Hay varios ejemplos de hombres que fueron sensibles a esto y por ello lograron que sus nombres pasaran a la historia como símbolo de tenacidad luego de haber recibido una visión y haber luchado por alcanzarla.

Todo aquel que ha comprendido el motivo por el cual está en este mundo, y ha tomado la decisión de luchar con todas sus fuerzas hasta alcanzar su objetivo, es una persona que ha logrado salir de lo ordinario, lanzándose a conquistar aquello que para otros ha sido imposible. Los grandes logros de la humanidad se inician con una visión que viene de Dios; porque todo lo que contribuya al desarrollo de la humanidad y a su bienestar, sólo puede venir de Él. La realización de esta visión empieza con una pequeña semilla que al caer en una buena tierra, va a desarrollarse hasta tener la forma correcta y cumplir con el propósito exacto de Dios.