10 DE JUNIO · LA CORDURA DE LA FE

La Escritura afirma que: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3). La fe abre nuestro entendimiento para comprender la Palabra, pues todas las bendiciones espirituales son reveladas por Dios en ella. Cuando entendemos la voluntad de Dios y comprendemos Su Palabra, todo en nosotros cambia. Yo no pensaba que Dios quería que pastoreara las multitudes, pero Él abrió mi entendimiento, reveló a mi vida Su Palabra y me enseñó que tal era Su voluntad. Entonces lo entendí, lo creí, lo confesé y lo vi.

El apóstol Pablo escribió: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. (Romanos 12:3).

Es interesante que las personas que asisten a una misma iglesia y que reciben las mismas enseñanzas; unos crecen en fe y otros crecen muy lentamente, mientras que hay otro grupo donde se mantienen iguales, o disminuyen en la fe.

Cuando Pablo dice cada quien piense de si con cordura, la cordura significa la vida equilibrada significa ni estar encima no estar encima de nuestro ego, para siempre mantener la vida de equilibrio.

Es como la presión arterial, su presión arterial no debe estar ni alta, ni baja, debe estar en nivel, en equilibrio. Cuando algo se descompensa afecta todo, y Pablo dice: “cada persona debe pensar de si mismo con cordura, en una vida equilibrada.”

¿Qué nos da a nosotros la cordura? La palabra de Dios; cuando nosotros mantenemos contacto a diario con la palabra podemos cuidar nuestros pensamientos, cuando viene un pensamiento de soberbia, de altivez nosotros inmediatamente lo pasamos por el proceso de la palabra de Dios, si Dios acepta ese pensamiento o no y si la palabra no lo aprueba lo rechazamos.

Cuando viene un pensamiento de autocompasión, que nos grita por dentro: ¡Ten lástima de ti mismo! Si lo aceptamos, esto nos podrá llevar en un retroceso espiritual; es como conducir el auto de su vida en reversa, donde no esta avanzando sino retrocediendo todo el tiempo; y si no se ha estrellado, ya de por si es un milagro.

La cordura no es humillarse y maltratarse así mismo con palabras sino viendo con sensatez, fe y proyección un futuro lleno de esperanza. El adversario trabaja mucho a través de los pensamientos, presentando circunstancias criticas o caóticas, para que las personas las crean y lo declaren con sus propias palabras.

Por años pensé que solo podía pastorear 120 personas y esto se convirtió en un techo para mi ministerio. Pero cuando Dios me dijo que soñara con una iglesia grande, esa palabra significó ensanchar mi medida de fe. Le creí a Dios lo declare con todas las fuerzas de mi alma y dios me respaldo en todo.