MARZO 24 · LA BUENA MILICIA

Pablo entendía la importancia de la paternidad espiritual. No solo era consciente de la manera en que debía cuidar a cada ovejita que el Señor acercara a su ministerio, sino que se esforzaba por cumplir fielmente su labor paternal, estableciendo puentes de comunicación con sus hijos espirituales. El consolidador, aquel que ayuda al nuevo creyente a afirmarse en Dios, debe entender que no es suficiente haber llevado a alguien a los pies de Jesús, sino que, para que éste pueda perseverar en su fe, tiene que pasar la prueba de las presiones que se generan en el mundo espiritual. Así como la madre tiene que estar muy pendiente de su bebé recién nacido, brindándole abrigo, afecto, amor, alimento y protección, también el consolidador debe hacer lo mismo con el recién convertido. 

La persona que experimenta el nuevo nacimiento y lograr madurar espiritualemnte, se convierte en un guerrero espiritual que dabe manejart muy bien las armas que el Señor nos ha confiado. 

Hay muchas cosas que nos marcan en el inicio de nuestra vida cristiana, pero una de las más trascendentales tiene que ver con la fe. Timoteo poseía la bendición de ser parte de la tercera generación. Su fe era el resultado de la fe de su madre, quien a su vez la había heredado de su propia madre. El efecto explosivo del ministerio de Timoteo era consecuencia de la presencia de Dios en su familia por tres generaciones.