17 DE FEBRERO · LA BENDICIÓN DEL ENTUSIASMO

La provisión que Dios da es abundante, pues Él es un Dios de abundancia, y Él quiere revelarla a Su pueblo para que cada uno de Sus hijos entre en la dimensión de la prosperidad.

Dios nos ha revelado sus secretos por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. Esto lo puede encontrar en 1 Corintios 2:9-16.

Dios ha preparado una bendición para cada uno de Sus hijos que va más allá de lo natural, pues aún no ha llegado ni a la vista, ni al oído, ni ha subido al pensamiento, sino que está en el corazón de Dios. Usted puede caminar en prosperidad, porque si es capaz de creerle a Dios y a Su Palabra, ya es próspero, pues ha entrado en la dimensión de la prosperidad. Salomón dijo: “La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” esta declaración está en Proverbios 10:22.

El apóstol Santiago enseñó: “…pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” esto está en Santiago 4:2-3.

Algo que he aprendido es que Dios tiene mucho más para darnos de lo que nosotros tenemos para pedirle; por eso debemos ser específicos en nuestras oraciones y no debe darnos temor de pedir. Con mi esposa acostumbramos hacer una lista de las diferentes necesidades y nos unimos en oración, presentándolas ante el Señor a diario creyendo que Él siempre responde cada una de las peticiones que le hagamos. Podemos dar testimonio de que todas las oraciones que hemos elevado al Señor han sido contestadas. Dios se deleita cuando humildemente acudimos a Él para decirle que necesitamos su ayuda.

Realice una lista de sus peticiones y ore creyendo con su corazón que Dios responderá a cada una de ellas.