3 DE OCTUBRE · LA BENDICIÓN DE LA MANSEDUMBRE

El significado de la palabra manso es “moldeable”, aunque Moisés tenía una vida de privilegios en Egipto, él se sentía incómodo por las injusticias que veía cometer con el pueblo de Dios, fue así que mató a un egipcio por maltratar a un judío y desde entonces se convirtió en un prófugo de la justicia, Dios usó esas circunstancias difíciles para comenzar a moldear su carácter y también prepararlo para que cumpliera su propósito en la tierra, luego del largo trato de Dios, Moisés se convirtió en el hombre más manso de toda la tierra esto lo podemos ver en Números 12:3.

Muchas veces creemos que conocemos el camino correcto, que sabemos lo que se debe hacer y nos olvidamos de consultar con Jesús, la LUZ de este mundo. Otros muchos, aunque han entregado su vida a Jesús, todavía no le permiten dirigir cada paso que dan. Lo contrario de ser alguien moldeable o enseñable, es ser rígido, es decir, que no se puede cambiar, o que no acepta el cambio. Esta es la actitud de tantos hijos de Dios que no permiten que su pastor, o su líder les enseñen de qué manera el Señor desea hacer las cosas en sus vidas para bendecirlos.

Saulo de Tarso, quien luego se convirtió en el apóstol Pablo, era acérrimo perseguidor de los cristianos, torturándolos, encarcelándolos y presionándolos para que blasfemaran de su fe y del Señor Jesús, cuando Jesús le salió al encuentro, la luz de Su gloria lo encegueció y el resplandor de Su presencia, lo derribó del caballo, Saulo sin saberlo, movido por su soberbia contra el mismo Dios ya que este fanático religioso pensaba que era el ángel guardián del judaísmo pero se sintió impotente ante las circunstancias que ahora estaba enfrentando, y más asombrado quedó cuando escuchó la voz del Señor diciéndole: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9.4-6).

Quien era antes el terror de los cristianos ahora estaba petrificado ante la presencia del Señor de los cristianos, en otras palabras el Señor le estaba diciendo, cada vez que maltratas a uno de mis hijos que han creído en mí, te estas hiriendo a ti mismo; este encuentro le dio un viraje total a la vida de Saulo, quien luego se convirtió en ese grandioso apóstol que llegó a ser conocido como aquel que trastornaba el mundo entero.

Este mismo hombre testificó del porqué de ese cambio diciendo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”. (Filipenses 3.7-8).