5 DE JULIO · LA BENDICIÓN DE GANAR DE ALMAS PARA DIOS

El hombre se diferencia del resto de la creación en la libertad que Dios le concedió desde el inicio de todo para disfrutar de la felicidad, solamente tenía que alimentarse del árbol de la sabiduría y del árbol de la vida para alcanzarlo. Pero Dios quiso cerciorarse que el ser humano usaría correctamente esa libertad disponiendo del árbol de la ciencia del bien y el mal en medio del huerto del Edén; ésta sería la prueba de su fidelidad hacia Dios; lamentablemente, el hombre tomó decisiones incorrectas, trayendo consecuencias funestas sobre toda la raza humana y el resto de la creación, por causa del pecado, el hombre sufrió en carne propia la experiencia de perderlo todo.

El Apóstol Pablo enseñó: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” esto está en Romanos 5.12 y también expresó en Romanos 6:23a “Porque la paga del pecado es muerte”, la palabra “muerte” significa “separación” esto quiere decir que el hombre voluntariamente se apartó de Dios, atrayendo la enfermedad, la muerte física y la destitución de la gloria de Dios

Antes de ascender al cielo Jesús dijo a Sus discípulos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” esto está en Mateo 28.19, con esto el Señor estaba declarando que con Su muerte y resurrección, había logrado despojar al adversario de todo el poder y señorío que este ostentaba, pues legalmente Él se convirtió en el precio del rescate de toda la humanidad y esto le dio a nuestro redentor la autoridad no solo en el cielo, sino también en la tierra y con esta confianza los creyentes nos debemos esforzar en rescatar a las personas del engaño de Satanás y llevarlos a la luz de la salvación a través de la predicación del evangelio.

A través del profeta Isaías el Señor dijo: “Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.” esto lo podemos ver en Isaías 52.3, recuerde que el precio de nuestro rescate no fue con dinero, sino con la sangre de Jesús, en Salmos 49:7 y 8 se afirma esto diciendo: “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás)”, y en Isaías 52. 6 -7 dice: “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. !!Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: !!Tu Dios reina!” esto quiere decir que el día en que las personas se convierten al Señor entran a ser parte del pueblo de Dios y usted hace parte de esta gran misión.