4 DE ENERO · LA AUTORIDAD DELEGADA

Un hombre llevó una vez a su hija de tres años de edad a un parque de diversiones.
Era su primera visita a un lugar así, y ella estaba asombrada de lo que veía y escuchaba, pero más
que nada estaba emocionada por las vueltas y zumbidos de los aparatos.
Rogó a su papá que la dejara montar en un aparato en particular, aunque era considerado el que
más “miedo” infundía a los niños de su edad.
Mientras ella a toda prisa doblaba la esquina en su pequeño carrito, de momento arrugó su rostro
y se soltó de las manos dando un grito aterrador. Su padre, quien montaba el carro con ella, luchó
para llamar su atención. Con una gran sonrisa, él le gritó por encima del ruido del aparato, “¡Esto
es divertido!”
Cuando la pequeña vio que él no tenía miedo, comenzó a reírse. La nueva experiencia que al
principio era aterradora de momento se volvió agradable. ¡De hecho, ella insistió en montar el
mismo aparato tres veces más! Lo que somos nosotros podrá traer seguridad o inseguridad en
nuestros hijos.