27 DE NOVIEMBRE · LA ACTITUD CORRECTA

Sabía usted que Suiza no tiene cacao, pero fabrica el mejor chocolate del mundo; en la pequeña extensión de tierra que posee pastorea y solo cuatro meses al año, ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa. Es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo que lo ha convertido en la caja fuerte del mundo. ¿Qué los hace diferentes al resto de los países del mundo? la respuesta es La actitud de sus habitantes. Ellos hacen la diferencia.

Por lo general, nuestras actitudes tienden a ser influenciadas por las personas que nos rodean y al tener amistad con personas que tienen una actitud negativa, corremos el riesgo de que las actitudes de los demás se conviertan en lazo para nuestra alma. Uno de los reyes que se destacó por su integridad fue Josafat, pero casi pierde su vida por sostener una amistad con el rey Acab. Esto sucedió porque el rey Josafat decidió acompañar al rey Acab a la guerra por guardar un compromiso de amistad y los adversarios lo rodearon para matarlo pensando que era Acab, sobrevivió solamente por la misericordia divina. Luego, continuó la amistad con el hijo de Acab, e hizo una sociedad que Dios desaprobó completamente y por causa de esto todas las naves marinas que tenían se destruyeron en el mar.

La actitud va muy ligada con el ambiente que se respira dentro del seno familiar, y se refleja en las demás actividades laborales, sociales, o personales. También es importante entender que la actitud determina nuestra reacción frente a las circunstancias. Por ejemplo, un deportista debe enfrentar un gran evento con una actitud de triunfo, pero esta es el resultado de un proceso de años de preparación.

El apóstol Pablo, con pleno conocimiento en el campo deportivo, presentó un paralelo entre el deportista que entrega toda su vida por alcanzar una medalla o un trofeo, con la vida de un cristiano que desea las recompensas eternas. El deportista se prepara toda su vida con el objetivo obtener el galardón, pues nadie compite para ser derrotado. De la misma manera, en el campo espiritual, Pablo da a entender que no es tan importante solamente “correr” la carrera cristiana, sino más bien esforzarnos por culminar la carrera como ganadores.

Por esto, es muy importante que nunca permitamos el desánimo en nuestras vidas, ya que este nos quita la fuerza y nos aleja de la meta. Todo atleta es consciente de que: “La actitud es el estado de disposición nerviosa y mental, organizado mediante la experiencia, que ejerce un influjo dinámico y orientador sobre las respuestas que un individuo da a todos los objetos y situaciones con que guarda esa relación”.

Para alcanzar la victoria dentro de nosotros debemos tener esa actitud de triunfo, que nos permita no solo correr la carrera cristiana, sino llegar victoriosos hasta el final.