23 DE OCTUBRE · JESÚS Y EL AYUNO

Dios tuvo que confrontar la doblez de corazón que había entrado en toda la nación de Israel, y que había empezado con los mismos líderes religiosos. Aunque ellos decían que ayunaban para Dios, Dios nunca había recibido esos ayunos, porque la motivación por la cual ellos ayunaban no era correcta. Dios quería que en el ayuno cada persona tuviera una entrega total a Dios, donde ellos pudieran desprenderse de todo aquello que ellos sabían que no era agradable a Dios, y sin ningún impedimento pudieran ofrendar sus vidas en el altar, como cuando el sacerdote ofrendaba el cordero del sacrificio.

El ayuno es para hacer morir los deseos de la carne, para tener una mayor dependencia de Dios, para implorar el favor divino, para mover la esfera angelical, para levantar un cerco de protección alrededor de las familias y de la nación, etc. Si ellos se hubiesen dispuesto de todo corazón, Dios los habría levantado y puesto. Como ejemplo ante las naciones de la tierra. Isaías declaró: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento…?”. “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia” (Isaías 58:6-7).

En uno de los momentos de mayor crisis en Colombia, Dios puso en nuestros corazones llevar a toda la iglesia a la intercesión, se hizo una convocatoria para todos los miembros de nuestra comunidad a tres días de ayuno en el templo, intercediendo por la redención de nuestra nación. Esto mismo hicimos siete veces al año durante cinco años seguidos. Fue después de esto que empezamos a ver un cambio en la atmósfera política, donde Dios levantó gobernantes con criterio de justicia que lograron dar un viraje total en todos los aspectos de la política interna de la nación. El Apóstol declaró: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:1-2).

Determina tener un tiempo en tu oración para traer la bendición sobre tu ciudad y nación. El Señor siempre escoge un hombre y lo motiva para cumplir la misión asignada. En un acto de fe, Esdras decidió liderar un grupo que volvió del cautiverio. El viaje era peligroso, pero rehusó la ayuda del rey porque confiaba en su Dios. Ayunó, oró y avanzó, y Él prosperó su misión (Esdras 8:21-23). Dios despertó el espíritu de varios gobernantes paganos para apoyar la vuelta de Israel a Jerusalén. Tome la determinación desde hoy de hacer el ayuno y la oración un estilo de vida.