MARZO 27 · JESÚS MEDIADOR DEL NUEVO PACTO

El escritor a los Hebreos, al escribir estas palabras está dirigiéndose a creyentes que tuvieron un encuentro personal con Jesús, y se refiere al Señor como el mediador del nuevo pacto. 

Quiero volver a afirmar que cuando Jesús “… tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:20). El nuevo pacto está en la Sangre de Jesús, y por eso dice: “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33). 

En el momento en que la sangre de Abel tocó la tierra, porque su hermano Caín lo había matado, se levantó la voz de la sangre con un fuerte clamor que llegó al Padre pidiendo venganza. La sangre de Abel clamaba por justicia ante el Padre Celestial. Cuando Jesús derramó Su Sangre mejoró la sangre de Abel, pues le puso el toque de misericordia. Es como si se uniera la ley y la gracia; la ley pedía justicia, la gracia misericordia, esto significa que la sangre rociada de Jesús al ser presentada ante el Padre intercede a nuestro favor. Jesús como ese gran mediador se presentará ante el Padre y le mostrará las heridas en Sus manos y le dirá: Padre ellos han creído en mí, no los mires a ellos ni a su pecado, mírame a Mí”. Y le mostrará Su sangre y agregará: “Padre, ellos están bajo el nuevo pacto en Tu sangre”. De esta manera hallaremos gracia ante los ojos de Dios y, al mismo tiempo, se moverán los ejércitos del cielo a nuestro favor y pelearán contra los poderes adversos que quisieron destruirnos.